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«Moratín en su luneta». ÍNSULA nº161

(Revista bibliográfica de Ciencias y Letras). Abril 1960

“Moratín en su luneta” se titula el artículo que le dedicaba Azorín en la sugestiva revista literaria quincenal INSULA, allá por 1960. Me resulta tan interesante comprobar el estilo de Azorín, como lo que éste escribe sobre Moratín, permitiéndome bucear en la semi-profundidad de este autor. Todo este número de INSULA (161) está dedicado a este Importante historiador y autor teatral, con artículos y voces de escritores del momento como, Gonzalo Torrente Ballester, Pemán, Julián Marías y tantos otros. Allá que voy a zambullirme, pero antes os dejo la perla de artículo de la que os hablaba.
El artículo dice así: Moratín –en su muchachez- fué orfebre. ¿Habrán determinado la delicadeza y la precisión de ese oficio, la precisión y delicadeza literaria de Moratín? Y ¿Dónde aprendió Moratín su expresivo lenguaje? ¿En los mercados como quiere Cladera? No sería mala escuela. La pasión de Moratín es su luneta: ha historiado los albores del teatro: no pasan de cinco sus obras originales; con esas cinco sólo es el primer comediógrafo de su tiempo. Dicen que Moratín es un hombre tímido. No es timidez, estando en París, marcharse precipitadamente a Londres (1792) por haber visto en París cómo las turbas llevaban “cabezas en lanzas”; sí es timidez borrar en la segunda edición de El sí de las niñas, una frase inocentona –acerca de la gordura de una monja- que puso en la primera. Moratín ha viajado por Europa. Ha descubierto una gran tragedia inglesa que él piensa traducir. No es tan endeble esa traducción como se dice. Es curioso el prólogo: son curiosas las notas. Moratín se acuerda mucho –en Burdeos y en París- de España. Le escribe a la Paquita (Francisca Muñoz). A un amigo le dice: “Diviértete por esos barrancos; vete a las ventillas de Alarcón, a Santiago el Verde y al arroyo de Arganzuela, y Dios te dé los ácidos gástricos que necesites para tus pimientos en vinagre, tus sardinas, tus huevos duros, tus callos y tu tarángana frita.” ¿Puede o no volver a España Moratín? ¿Querría o no volver a su luneta de Madrid? A Moratín le han sido devueltos todos sus bienes.
En la más famosa de las comedias de Moratín –que se desenvuelve en una posada de Alcalá de Henares- un enamorado espera –con ansiedad- en la calle, de madrugada. Suenan tres palmadas y se oye el son de un guitarro. Una enamorada, en la ventana, siente opreso su corazón. Se acerca el día. Se acerca también, en Europa, la gran revolución romántica. Moratín ha leído Romeo y Julieta.
AÑADIMIENTO.- Creo que Moratín es un autor propicio a las interpretaciones, a los análisis. El homenaje de INSULA puede ser un paso adelante en la comprensión, en la evolución de Moratín. Se nos muestra Moratín como una sensibilidad contradictoria, muy moderna y muy sincera. Su actitud en la “ocupación”, ¿Cuál es? Su oda al nuevo plantío, en Valencia, en la que aparece –inesperadamente- el Cid, vuelto a encarnar en el general Suchet (1812), ¿Qué valor tiene? En literatura –y Moratín es esencialmente un literato-, ¿Dónde está Moratín ¿Cuá es su actitud definitva? Nada hay definitivo en Moratín. ¿Está Moratín con los clásicos del teatro o contra esos clásicos? No lo sabemos. Le inclina a la hostilidad la herencia paterna; le lleva a la admiración su instinto artístico. Si Comella es un clásico degenerado, disminuido, tal como le vemos hoy –con su afán de lances peregrinos, raros-, no puede dar Moratín contra Comella. Y menos puede dar desde el punto de vista moral, cristiano. La Comedia nueva es una obra despiadada. Hablando Moratín de las consecuencias que para él tuvo una grave enfermedad infantil, nos dice: “Desapareció desde entonces la seguridad en mis juicios, y sucedió a ella un temor de errar en lo que discurría, que me hace silencioso y taciturno.” Hubiera yo querido saber –en el caso de Moratín- el sentir del doctor Marañón, hombre ecuánime, historiador y psicólogo.
Azorín
Me maravilla comprobar cómo un breve artículo puede llevarte a explorar otros tiempos. Las palabras olvidadas. Buscar en el diccionario la palabra “luneta” (f. En los teatros, cada uno de los asientos preferentes con respaldo y brazos, colocados en filas frente al escenario en la planta inferior.) y sentir cuanto se pierde y cuanto se gana en las diversas búsquedas. La vida y nuestra insaciable curiosidad. La sed de más… Saber, en este caso, que en el momento en el que se publicaba esta revista, moría Gregorio Marañón. De ahí el señalado final del artículo.
Esta revista en la que rastreo, llena de tesoros literarios de otro tiempo, se vende en la web… Te invito a curiosear 😉



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