
02 Dic Presentación
Cuando yo era pequeña, y alguno de los que me leéis lo habréis vivido, la literatura infantil no era como lo es hoy en día. Teníamos libros ilustrados, cómics, los clásicos y los autores de literatura juvenil empezaban a sacar los “pies del tiesto” y a escribir sobre otros temas, hablando directamente al joven lector y a sus intereses.
Al volver a contactar con esta literatura me he encontrado con algo mucho más cercano a los niños. Tenemos libros para todas las edades, de muchos y variados temas, donde texto e ilustración se cuidan muchísimo y hablan un lenguaje propio. Hasta la colección Barco de vapor, que obligaba a leer a mi pobre hermana pequeña, ¡ha cambiado!
Total, que lo normal es perderse… ¿qué le compro?… ¿qué le gustará?… ¿lo entenderá?… ¿cuál me llevo?…
La respuesta es fácil y difícil a la vez:
Fácil porque si se conjugan una serie de elementos, acertarás.
Y difícil… ¡lo difícil está en conjugarlos!!
Mi camino dentro de la literatura infantil ha comenzado con dos búsquedas básicas que perduran a lo largo del camino:
• La primera búsqueda se centra en elegir libros adecuados a la edad del niño. A veces, la edad no coincide con la edad lectora. Cuando vayamos a elegir un libro para un niño tenemos que tener en cuenta la experiencia lectora que tenga. La edad se ve matizada por el acercamiento que haya tenido a los libros. A un niño al que se le haya leído o contado cuentos o historias asiduamente, no podemos presentarle el mismo libro que a uno que no. La capacidad de atención, comprensión y concentración serán diferentes, por lo que hay que seleccionar libros adecuados a cada niño y formas de contarlo distintas.
• La segunda búsqueda le habla directamente al adulto, a aquél que acerca los libros a los niños. Podemos ser muchos y diferentes, pero lo que no debemos olvidar es que ellos siempre están dispuestos a escuchar a aquél que les quiera contar una buena historia. De esta forma las dos partes maduran: el niño escuchando hasta que pasa a la acción (aunque sabemos que escuchar buenas historias, siempre nos gusta, tengamos la edad que tengamos) y el adulto que cada vez lo hace mejor, tiene más confianza viendo como el niño le escucha y le sigue en la historia con esos ojos abiertos y curiosidad imparable…. Vamos! Que no te queda otra que esforzarte y mejorar en este camino de comunicación a través del cual puedes llegar a ellos siempre. Escuchar, para ser escuchado.
Yo acabo de empezar este camino y por lo tanto, mucho no sé, pero en este tiempo, he estado intentando mejorar y esforzándome en adiestrar el ojo, para ser capaz de ver la edad de los niños y los libros que les hagan disfrutar, y en mejorar en el papel de adulto mediador.
Tengo que confesaros que estoy entusiasmada, que estoy enamorada del álbum, en esa etapa del enamoramiento en la que sólo ves cosas nuevas y sorprendentes.
Las pasiones no tienen razones, pero creo que lo que me tiene enganchada a ellos es sobretodo su dinamismo, su color, su originalidad, la creatividad que desprenden, su variedad y que mires donde mires siempre están guiñándole el ojo a la niña que sale cada vez que tengo uno cerca…
Por eso, cuando me propusieron este reto, mi mayor duda se centraba en qué podía contar yo, qué podía aportar… Tras mucho pensar y darle vueltas, creo que lo que puedo ofrecer es la mirada del que se acerca por primera vez a las cosas: la primera mirada, las primeras sensaciones que me genera acercarme a la literatura infantil, a mí, una persona como la mayoría de los que estamos al final de la cadena, ni más, ni menos. Personas que nos acercamos a este mundo por el cariño que le tenemos a los más pequeños y que una vez que estás metido en ello se convierte en una responsabilidad. La mía no será una mirada preclara, ni clarividente… será la mía y estará abierta a muchos matices que espero podamos mejorar entre todos. Lo que sí que me propongo es que esté en constante evolución.
A partir de aquí, surgirá todo lo que escriba en este blog… Hasta pronto.