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Testimonio de dos guerras, de Manuel Tagüeña Lacorte. Prólogo

Indudablemente cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no podrá lograrlo. Pero su tarea es quizá mayor: evitar que el mundo se deshaga. Heredera de una historia corrompida, en la que se mezclan las revoluciones fracasadas, las técnicas enloquecidas, los dioses muertos y las ideologías extenuadas; en la que poderes mediocres, que pueden hoy destruirlo todo, no saben convencer; en que la inteligencia se humilla hasta ponerse al servicio del odio y de la opresión; esa generación, ha debido en sí misma y en su alrededor, restaurar, partiendo de sus amargas inquietudes, un poco de lo que constituye la dignidad de vivir y de morir. 

A. Camus (De su discurso al recibir el Premio Nobel)

«Tardé mucho en decidirme a escribir, hasta que me convencí de que era un deber hacerlo; de modo que cuando este libro salga a la luz se refiere ya a acontecimientos históricos. Ha perdido así su carácter polémico, pero ha ganado en objetividad; aunque no deje de ser el relato parcial de un testigo que expone sus puntos de vista y sus experiencias particulares.

Si lo hubiera redactado apresuradamente cuando sobrevolé la Cortina de Hierro, hubiera volcado en él demasiadas amarguras y desilusiones. Ahora, transcurridos varios años, puedo dar una versión más serena y menos apasionada. Sin embargo, no estando encasilladas en ningún bando, mis opiniones disgustarán, por motivos diversos y hasta idénticos a los que se creen poseedores de las diferentes «verdades absolutas», de los que se disputan el control de la humanidad.

No pretendo convencer a nadie, sólo quiero proporcionar datos que puedan servir de material a los que sin prejuicios, traten de comprender la época agitada de guerras y revoluciones en que mi generación se ha debatido. Escogí para mi narración una forma autobiográfica, no por considerar importante mi persona, sino porque a través de las vicisitudes que he recorrido, se reflejan bien las circunstancias azarosas que me han rodeado y de las cuales soy, casi por azar, superviviente.

(…)

Finalmente, quisiera dedicar este libro a todos aquellos que en la trágica disyuntiva de la primera mitad del s.XX, supieron vivir y morir dignamente.

Manuel Tagüeña Lacorte. Ciudad de México, diciembre de 1970



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